Tendinitis: Consejos para su recuperación

Cuando practicamos deportes, nos lesionamos fácilmente. Es muy común sufrir pequeñas molestias o sobrecargas. En la mayoría de los casos, después del descanso o de algún simple ejercicio, suelen desaparecer. Sin embargo, existen otros tipos de lesiones más graves que requieren una consideración especial. Para restaurar la satisfacción, los métodos de tratamiento y las pautas que debemos abordar son diversos. Dependen de cada persona y del tiempo en el que nos encontremos (edad, condición física, lesiones previas, estado mental, etc.). Por tanto, cada tipo de lesión se lleva a cabo en un contexto específico. En el post de hoy, abordaremos las lesiones que afectan a los tendones (sin incluir los desgarros). Aquellos a los que comúnmente se hace referencia como tendinitis (refiriéndose al ITIS como un proceso inflamatorio) deben tener ciertas características para poder recuperarse y reanudar el movimiento de manera completa y normal.

El gran problema de las lesiones tendinosas

Descubrimos que el principal problema de las lesiones que afectan a los tendones es que nos hacen más o menos dolorosos durante el entrenamiento. Los síntomas típicos suelen ser dolor en la zona (tendón de Aquiles, pie de ganso o hueso de la papila). Este dolor puede ser más intenso o no, pero a medida que nuestra temperatura corporal aumenta, este dolor disminuirá. Por tanto, pensamos que podemos realizar un cierto nivel de entrenamiento normal, aunque no nos olvidaremos por completo del dolor. La principal frustración se produjo cuando completamos la actividad y luego descansamos. Durante este período, el dolor aumentará mucho, por lo que día tras día. Es en este momento cuando valoramos el descanso como la mejor solución para curar las lesiones.

Después de un período de inactividad, volvimos a hacer ejercicio, pero volvimos a la línea de partida y el dolor no desapareció durante el tiempo de descanso. Nos colapsamos psicológicamente, fue un golpe inesperado y también redujo nuestra comprensión de la lesión. Cuando no conocemos el mecanismo de recuperación, nos impacientamos, nos frustramos y nos mantenemos alejados de la recuperación.

Como no queremos que te encuentres con esta situación, una vez más te brindamos una serie de consejos para que la tendinitis no te vuelva a ocasionar dolores de cabeza.

     1. No descanses por completo

El tendón necesita una carga suficiente para recuperarse. Por lo tanto, el reposo completo no mejorará la función del tendón y ralentizará aún más el proceso de recuperación.

     2. No ignores el dolor

Cuando hablamos de gestionar y cuantificar la carga de entrenamiento asignada a los tendones, el dolor es una forma de informarnos de la sobrecarga. La recuperación es fundamental para controlar el control del entrenamiento de la sobrecarga del tendón.

     3. No estires el tendón

Aunque creemos que los ejercicios de estiramiento pueden ayudarnos a relajar nuestros músculos, a veces será beneficioso estirar los músculos adyacentes al tendón, pero en el caso del dolor en el tendón, no son la mejor opción. Cuando entrenamos, además de la carga sobre el tendón, el tendón tiene una carga completa en su longitud máxima. Si aumentamos el estiramiento, esto aumentará la compresión del tendón, lo que le resulta perjudicial.

     4. No masajees el tendón

El dolor de tendón refleja irritación y sobrecarga. Si masajea el tendón directamente, aumentará la presión y aumentará la irritación, lo que eventualmente causará más dolor.

     5. No te marques plazos estrictos en la recuperación

Muchas veces, debido al deseo de volver al campo de entrenamiento, acortamos el período de recuperación. El tendón necesita tiempo para recuperar su fuerza y ​​capacidad. Aunque no estamos seguros de cuánto tiempo llevará, si la recuperación es correcta, los beneficios a largo plazo serán muy sustanciales.

     6. Entiende qué cargas son altas para tu atención

La carga máxima sobre el tendón es cuando le pedimos que actúe como resorte, como cuando ataca, cambia de dirección o esprinta. La carga de no utilizar estos ejercicios es muy baja para los tendones. Por lo tanto, aunque el ejercicio vigoroso o lento puede beneficiar a los músculos, no es una carga pesada.

      7. Planifica la recuperación

Para poder reintegrarse al ejercicio de forma segura y reducir el riesgo de recaída (lesionarse de nuevo), es importante estructurar todo el proceso de reanudación de la actividad. Como ya hemos mencionado, cada situación es una situación personal, y la situación personal de cada persona marcará uno u otro ritmo de recuperación. La línea regular debe incluir:

  • Ejercicio de fuerza: comience con la misma carga (tiene función analgésica y es una introducción importante a ejercicios intensivos más completos.
  • Velocidad: son los gestos que realizamos a alta velocidad los que pueden pasar a la siguiente etapa de recuperación.
  • Prueba física: Al saltar, podemos ajustar bien el número de saltos y las necesidades de cada ejercicio, y podemos volver a aumentar la fuerza de los tendones. Una de las principales funciones de estos tejidos es almacenar energía y luego liberarla (como un resorte). En el momento en que realizamos estos ejercicios con total normalidad, nos es fácil volver a disfrutar del deporte.

Durante todo el proceso de recuperación, es importante no saltarse etapas y tratar de acelerar la vuelta.